REFLEXIÓN 20 DE MARZO 2019

 In Cuaresma, Jóvenes

Era joven cuando este anuncio se hizo público, pero lo recuerdo a menudo porque, previo a esa frase siempre venía una excusa de «total…» y podemos terminar esa frase con lo que queramos: «total, por una vez que haga esto».

Por ejemplo, saltarme un semáforo o el régimen que me propuse hace un tiempo; total por un día que no vaya a clase o no vaya este domingo a misa; total por una vez que responda mal a mi padre o me encierre en el baño cuando debería estar estudiando; total por una vez que… y aquí podemos poner lo que queramos, porque es una frase que todos hemos pensado alguna vez y por la que nos hemos dejado llevar.

Cada vez que prestamos oídos a esta frase, es como esa pequeña bola que cae por la nieve montaña abajo. Total, por una pequeña bola… El total es lo que cuenta. Esa bola se va haciendo, poco a poco, casi de manera imperceptible, más y más grande. Pero llegará un momento en que será ingobernable e imposible de parar sin que haya heridos. Son estos pequeños totales de nuestra vida diaria los que podemos llamar pecados. Poco a poco hacen que nos miremos más el ombligo y menos a Dios. De un modo imperceptible, lentamente, siendo pequeñas cosas, pero el total es lo que cuenta. Este tiempo de cuaresma puede ser bueno para sumar esos totales que llevamos a nuestras espaldas, que nos pesan, nos quitan la paz pues nos alejan de Dios, pero como las hemos ido aceptando poco a poco ya casi forman parte de nosotros.

¿En qué estoy dejándome llevar? ¿Quiero y deseo parar esta bola de nieve que sigue rodando? Primero habrá que reconocerlo, y después ya veremos cómo la podemos parar.

(Fuente: Pastoral SJ)

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